Madrid

patricia-fernandez Por Patricia Fernandez

23 de octubre de 2012

Los nuevos mercados de Madrid

Los nuevos mercados de Madrid

Gourmet, de tapas, alternativos, modernos, y algunos pocos funcionales. Nos vamos de mercados por Madrid

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Durante la Segunda república, el Ayuntamiento de Madrid generó un plan en el que las mercancías que se vendían por las calles al aire libre y sin ningún tipo de medidas higiénicas tuviesen un lugar donde ubicarse. Así nacieron los primeros mercados, al estilo de Les Halles en París se construyeron en hierro y cristal.

El primer mercado que se construyó en Madrid fue el de La Cebada, en 1870, de los Mostenses en 1875 y el de Chamberí un año más tarde. Actualmente Madrid cuenta con 46 mercados, aunque puede decirse que realmente la capital se ha quedado huérfana de mercados de abastos y le ha salido un hermanastro moderno.

No ha sido una muerte rápida, la agonía viene desde los años 80, cuando las grandes superficies invadieron los espacios y la vida de los ciudadanos usurpándoles la poca vida social que les quedaba y convirtiéndolos en meros objetivos dentro de una sociedad ávida de consumo. Por aquel entonces todavía subsistían los mercados de Madrid creados en los años 20, aquellos en los que las abuelas y las madres se socializaban y mantenían charlas de “mercado” con sus vecinas del barrio, y donde los pequeños comerciantes todavía encontraban un hueco donde vender su mercancía. En aquellos mercados te atendían por tu nombre y al cliente se le fiaba. ¿Qué hubiese sido de mi abuela sin sus paseos diarios al puesto de las verduras?, quizás como ocurre hoy día, muchas de esas señoras se hubiesen quedado recluidas en sus casas sin más compañía que la televisión.

Ahora, el trabajo y la falta de humanidad de la ciudad ha decidido que es más cómodo utilizar el ordenador para comprar. No hace falta ver el color de los filetes, ni tampoco comprobar el olor de los melones para adquirir uno, lo importante es ahorrar tiempo.

Sí, es cierto que en los últimos años se han abierto nuevos mercados, pero son más centros turísticos que realmente una opción de compra para la gente del barrio. Los nuevos mercados lucen estupendos espacios arquitectónicos, más adecuados a la estética que a la funcionalidad, ofrecen productos gourmet, cursos, talleres, incluso exposiciones, y sobre todo, ejercen de inmensos bares donde uno puede degustar algunos productos de alta gama en un entorno peculiar.

Hacemos un recorrido por algunos de los nuevos mercados de la capital.  

El abanderado de este tipo de mercados 2.0, es el Mercado de San Miguel, ubicado en la plaza del mismo nombre. Aquí, a comienzos de siglo, un mercado al aire libre ocupaba la plaza. En 1916 se decidió techar para que los comerciantes pudieran disfrutar de más días de venta. Es el único ejemplo de mercado de hierro que ha llegado  hasta nuestros días después de desaparecer el mercado de La Cebada y Los Mostenses, por lo que está considerado Bien de Interés Cultural.

Actualmente es uno de los principales atractivos a nivel gastronómico que ofrece la capital. Los turistas abarrotan los puestos y las mesas en busca de las tapas castizas y los puestos delicatessen han sustituido a los antiguos comercios de toda la vida. No faltan tiendas de quesos, salazones, flores, chocolates y jamones, pero de apariencia chic y precios más caros. Una estética cuidada al máximo donde los escaparates hacen a uno salivar y la opción del “nuevo tapeo” es la principal actividad del mercado. Aquí podrás tomarte desde una tapa de boquerones en vinagre, hasta una de ostras y champagne.

Mercado San Miguel


De este estilo es también el Mercado de La Isabela, en el Paseo de la Habana 3. La inversión en su construcción ha sido más que considerable (31 millones de euros), y es que se han dedicado más de 3.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas a ofrecer una representación de la gastronomía del terruño, convirtiéndose en el espacio gastronómico más amplio de España.

Aquí el objetivo es el público de alto nivel adquisitivo que pueda permitirse pagar por una calidad excepcional. El título de “mercado” es solo simbólico porque no podrás encontrar ni fruterías, ni carnicería, tan solo 38 puestos de productos delicatessen y fruslerías como magdalenas de té verde japonés, perritos calientes gourmet, croquetas de foie, caviar, jamón ibérico, ostras, vinacoteca o tapas de vanguardia. Se trata de un espacio multifuncional de amplias estructuras y aires modernos donde encontramos una coctelería, una sala de cine para 50 personas, platos de chef de moda y una sala de eventos. Perfecto para ejecutivos.

Mercado de La Isabela

 

Se suma a este tipo de espacio el Mercado de San Antón, ubicado en la calle Augusto Figueroa, en pleno barrio de Chueca. El edificio data del año 1945 y su reforma ha costado 15 millones de euros que se han utilizado para continuar la filosofía del mercado moderno de San Miguel. Aquí se busca ahondar en la cultura gastronómica. Tres plantas distribuyen tres conceptos de compra: en la planta baja se ubica un supermercado, en la primer planta los puestos de alimentos frescos como la pescadería, frutería, charcutería…, mientras que la tercera planta encontramos tiendas de comida preparada que podemos degustar in situ, junto a una terraza y un restaurante con preciosas vistas de los tejados del barrio.

Mercado de San Antón

 

Y, como no está todo perdido en estos nuevos tiempos, han sido los propios vecinos junto con la Plataforma en Defensa de los Mercados de Abastos, y sin ayuda del Ayuntamiento, los que han decidido darle un empujón al antiguo Mercado de San Fernando, en el barrio de Lavapiés. En una esquina de la calle Embajadores 41, este mercado, abierto en 1940, es un auténtico superviviente de los tiempos de crisis. Desde hace años sufre el abandono y poco a poco ha ido renaciendo gracias al boca-oreja. Ahora hay lista de espera para hacerse con un puesto en el mercado, pero a diferencia de sus vecinos gourmet, el Mercado de San Fernando puede presumir de querer mantener su esencia de toda la vida. Los puestos que recientemente han abierto guardan la estética tradicional aunque tras ellos encontramos gente joven con ganas de devolverle a la ciudad su lado más humano. Así podemos ver una frutería bajo el nombre de La Repera que vende productos ecológicos, una tienda de libros de segunda mano al peso, una tienda donde se vende verdura, pan, aceite y productos lácteos locales, una cervecería ecológica o una tienda de hilos de una vecina del barrio jubilada.  

Mercado de San Fernando

 

Al igual que este mercado, el Mercado de Antón Martín, en los aledaños de la plaza del mismo nombre, también sigue la filosofía de mercado tradicional. Pescado, carne, fruta, un zapatero o una tienda de comida japonesa preparada, todo a precios asequibles y aptos para el público de barrio. El antiguo mercado se levantó en 1934 para regular la gran cantidad de puestos ambulantes que se desparramaban a diario de la calle de Santa Isabel. Hoy, sus tres pisos albergan 65 puestos de alimentación, y en la planta alta se encuentra la escuela de baile “Amor de Dios”, dedicada a la enseñanza del baile español. Este es uno de los pocos mercados que se han mantenido sin problemas gracias al alto poder adquisitivo de los vecinos y a la llegada de la inmigración quienes siguen utilizando los mercados como en sus lugares de origen. Los comerciantes se han adaptado a este nuevo público ofreciendo productos de mayor calidad y otros procedentes del continente americano, aunque todavía siguen visitando los puestos los clientes de toda la vida.

Mercado Antón Martín

 

El Mercado de Fuencarral, en dicha calle, ha roto moldes con una reconversión del antiguo espacio en un mercado de puestos de ropa al estilo de los mercados londinense como el “Candem Town”. Es más que un mercado al uso, es un lugar de encuentro y de cultura, un espacio donde conviven artesanos y puestos alternativos de lo más imaginativos y sorprendentes. Diseñadores, artesanos, una peluquería donde te hacen peinados japoneses, una galería de arte, tiendas de segunda mano, local de tatuajes y piercing, e incluso un sótano- café, mezclado con música pinchada por un dj, en total, más de 60 tiendas de estética mágica.

Mercado Fuencarral

Y, ¿qué pasa con el Mercado de La Cebada?. Años de abandono en el barrio de La Latina han dejado a merced del Ayuntamiento este espacio situado en la Plaza de La Cebada y que fue levantado en 1868. Aquí fue ahorcado el general Riego por alzarse contra Fernando VII y restaurar la Constitución en Cádiz.

Diversos avatares y proyectos para los que no se tenía dinero han otorgado el espacio a una empresa privada lejos de los posibles beneficios públicos que podría tener para los vecinos del barrio. La piscina y el espacio deportivo municipal ha sido derribado para levantar un proyecto que incluye un centro comercial de cinco plantas dejando un pequeño hueco para unos 30 puestos del mercado antiguo, a pesar que en la actualidad sobreviven un centenar. Se prevé que las obras finalicen en 2015 y que en su tejado se construya un jardín aéreo con vegetación y juegos infantiles.

Mercado de La Cebada

 

Tú decides qué llevar al mercado: el carrito o la cámara de fotos. 

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