Madrid

patricia-fernandez Por Patricia Fernandez

11 de septiembre de 2012

Los más modernos de lo viejo

Los más modernos de lo viejo

Los nuevos anticuarios

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El clásico cliché de anticuario con gafas caídas sobre la nariz tras un mostrador de una tienda desordenada, donde se amontonan los años tanto como el polvo, está desapareciendo. Los nuevos anticuarios visten a la moda, son jóvenes empresarios y, sí, acuñan muebles de la abuela, pero resulta que esa abuela vivió en los 60 en Nueva York y era hippie.

Los nuevos espacios se visten de color y atraen a todo tipo de público. Lejos quedan aquellos personajes grises y adinerados en  busca de una joya de coleccionista del siglo XVIII, porque lo cierto es que ahora las joyas pertenecen a la segunda mitad del siglo XX y las compran modernillos tatuados, gafapastas, interioristas vanguardistas o el señor de la esquina que quiere montar un negocio al estilo vintage.

Lo retro se lleva y eso hace que un nuevo concepto de anticuarios haya resurgido en la ciudad. Regustos industriales y espacios muy cuidados donde se exhiben desde un Seat 600 hasta el típico tocadiscos de maleta que, si has pasado la treintena, seguro has tenido alguna vez en tus manos.

 

Hacemos un recorrido por los anticuarios más vanguardistas de la capital.

¿Qué puede esperarse de un empresario cuyo perro se llama Burofax?, sin duda algo nada convencional. Juanma Lizana montó una pequeña tienda en la calle Bastero, 4, bajo el nombre de Vintage 4P. Su idea le surgió tras recorrer gran parte de Europa y darse cuenta de que era un apasionado de los muebles de otras épocas. Tuvo la oportunidad de conocer muchos tipos de muebles que no había visto en España, así que hizo una recopilación de estilos y contactos y comenzó su andadura por el mundo de los anticuarios. Su tienda es luminosa y sobre todo le gusta el mueble industrial de los años 50, “la gente busca la pieza exótica que nadie tiene, pero a precios muy competitivos”.

Vintage 4P

 

El propio Juanma también participa en el proyecto de Mix n Remix, ubicado en la calle Loreto y Chicote, 4, junto al diseñador de moda Carlos Diez. Entre los dos se las apañan estupendamente para elegir piezas exóticas y rarezas varias extremas para introducirlas en ambientes totalmente dispares. Aquí venden piezas pequeñas del estilo de una silla de dentista o una lámpara de quirófano. Sin duda, piezas muy singulares que no encontraremos en muchos sitios.

Mix n Remix

 

La Brocantererie, en la calle Rodrigo de Guevara, 2, también lleva el rollo industrial. En su local podremos encontrar, además de mobiliario industrial como las típicas estanterías metálicas, objetos vintage como una lámpara de médico o una butaca de cine de pueblo de los años 50. Venden muchas piezas de personajes conocidos del mundo del cine y la televisión.  Nunca sabes lo que vas a encontrar pero seguro que te sorprenderá.

La Brocanterie

 

En la calle Moratín, 20, encontramos el Espacio Moratín, un anticuario moderno y raro que puede clasificarse como Gabinete de Curiosidades que puede rozar lo bizarro. Urnas con pájaros disecados, colecciones de sombreros de plumas, de bolsos de malla de palta o estudios de anatomía de juguete… todo cabe en este rincón de lo extravagante.

Espacio Moratín

 

Eugenia Mateo y Sonia Rodríguez son dos empresarias que recorren Europa en busca de lo insólito. No buscan nada en concreto, simplemente compran lo que les gusta, algo que resulte especial. Desde hace seis años regentan La Europea, en la Plaza General Vara del Rey, 11, una tienda amplia y llena de luz que han ido ampliando según crecía el negocio.

La Europea

 

En el barrio de las Letras abunda este tipo de negocios, un ejemplo es el de Nicolás, Tado y Micaela, en la calle San Pedro, 9 y en Echegaray, 31. Tres tiendas pertenecientes a los mismos propietarios pero con diferencias: Nicolás se decanta por el mobiliario nórdico de los 60 y 70, Tado ofrece mueble francés del siglo XIX y mueble de campo del XX, y Micaela, muestra con orgullo la obra gráfica española del siglo XX y su colección de mueble escandinavo.

Nicolás, Tado y Michaela

 

Procedente del Rastro, Roberto López es un artista que aprendió en Londres la forma de mezclar una floristería y un anticuario. Posee una tienda hogareña, al estilo de la abuela, con muebles art noveau y art decó de principios del siglo XX. Su tienda se llama Axeito Urban Flower y se encuentra en la Plaza del General Vara de Rey, 6.

Axeito Urban Flower

 

En la misma plaza pero en el número 7, puerta con puerta, se encuentra otra de las tiendas fetiche de los decoradores, La Recova. Nada más entrar nos recibe un precioso Seat 600, y con el mismo estilo continúa el resto de la tienda. Mucho color de la mano de África Salcés y Luis Quiñones, quienes recopilan mobiliario retro de calidad y a buen precio además de organizar pequeñas exposiciones artísticas.

La Recova

 

L.A. Studio, en la calle Arganzuela, 18, es un local gigante regentado por Carlos López, ubicado en un antiguo garaje. Pertenece a la tercera generación de anticuarios de su familia y ha dedicado parte de su vida a recopilar piezas clave de los años 40 y 60 como viejos televisores y radios, lámparas y mesas de metal y cristal, todo acompañado por remezclas electrónicas de música indie. Su principal clientela son las productoras de cine, la televisión y las revistas. Se pueden ver muchas de sus piezas en las películas de Almodóvar y las producciones de moda. Posee una mesa de ruleta clandestina de final de los años 40 que es una auténtica maravilla.   

L.A. Estudio

 

Por último, The 2nd Downtown, en la calle San Pedro, 18, es un espacio dedicado a los textiles, las alfombras antiguas, las colchas y ropa de cama que sus propietarios compran en distintas partes del globo, aunque cuanto más lejos mejor.

The 2nd Downtown

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