Restaurante .La ruta del champán en Madrid

mireia-acosta-seró Por Mireia Acosta Seró

11 de enero de 2013

La ruta del champán

La ruta del champán

No es necesario tener algo que celebrar para abrir una botella de champán.

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“Bebo champán cuando estoy feliz y cuando estoy triste. Algunas veces lo bebo cuando estoy sola pero cuando estoy acompañada lo considero obligatorio. Como con él si no tengo hambre y lo bebo cuando la tengo. En cualquier caso, no lo bebo a menos que tenga sed”

 Lilly Bollinger

 

Estamos de acuerdo con esta gran dama del champán francés. No es necesario tener algo que celebrar para abrir una botella de champán.

 

Para brindar, sí, pero también para comer, cenar o tomar el aperitivo, siempre a nueve grados y en copa de flauta ancha. En Madrid, cada vez son más los sitios donde ofrecen variedad a precios razonables.

 

Podemos abrir boca con una copita en el Mercado de San Miguel, en el puesto de ostras y cumplir aquello que decía Madame Pompadour, que el mayor placer que se le puede dar al cuerpo es desayunar champagne y ostras.

 

Para seguir ruta, en la Carrera de San Jerónimo, en el Hotel Urban, el Glass Bar ofrece siempre una cubeta llena de hielo con varias marcas entre las que destacan el mediático G.H Mumm Cordon Rouge, el elegante Perrier Jouet Grand Brut o el equilibrado Laurent Perrier. Y con cualquiera de ellos nos darán una tapita de sushi.

 

Si queremos dar forma de comida a nuestro aperitivo festivo, podemos elegir entre tres sitios diferentes con tres espumosos diferentes, todos ellos de corte artesanal.

 

En Asturianos (C/ Vallehermoso, 94) no hace falta sentarse a comer, aunque bien merece la pena conocer la cocina que ha impresionado al New York Times. Su barra es muy estimable y, al margen de su apreciable selección de vinos, se puede pedir un champagne que distribuye el propio Alberto Fernández: un Pierre Gimonet and Fils, Cuis 1er Cru, blanc de blancs. Una de las marcas recomendables de esta bodega artesanal que cuida con mimo sus cepas de Chardonnay. Este champagne es un ensamblaje de cuatro añadas distintas. Es vivo y ligero e ideal para acompañar a los aperitivos que precedan a una comida que vendrá aderezada por platos de cuchara y guisos tradicionales.

 

En el espacio gastronómico Lavinia (C/ José Ortega y Gasset, 16), además de hacer un curso de cata, puede uno deleitarse con la cocina de Ángel García y tomarse un André Clouet Grande Reserve, pinot noir. Un blanc de noirs, es decir un vino blanco hecho de uvas tintas. Esta bodega también de corte artesanal está dirigida por Jean François Sanz Clouet, de padre español, que cuida muy mucho su producto. Un champagne muy creativo para una cocina también muy creativa.

 

En Piñera (C/ Rosario Pino, 12) la carta de champagnes es espectacular. Su sumiller, Mario García Galán es uno de los grandes y conviene dejarse llevar de su mano porque siempre nos sorprenderá con alguna novedad. En su prolija carta, y mientras se espera a que los platos llegan a la mesa, uno puede disfrutar con un Jacques Lassaigne Vignes de Montgueux, una equilibrada mezcla de chardonnay y pinot noir. Un champagne que anima a continuar el almuerzo bajo su burbuja suave. Sorprendente.

 

Y para acabar con quien nos dio su mejor frase, podemos descorchar un Bollinger Special cuvée, de una de las últimas Bodegas Independientes que quedan en Francia. Es el favorito de James Bond y el nuestro. Lo podemos acompañar de un “Bouchon de champagne” un chocolate que tiene forma de tapón de champán y aroma de champán. Champán en estado puro.

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