Madrid

patricia-fernandez Por Patricia Fernandez

25 de septiembre de 2012

¡Nos vamos de concierto!

¡Nos vamos de concierto!

Recorrido por las salas de música en vivo imprescindibles de la capital

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Algunas han pasado la treintena y siguen tan jóvenes como el día que nacieron. Los grandes escenarios como la Plaza de Las Ventas o el antiguo Rocódromo hace tiempo que dejaron de ser el centro de la música en vivo, así las pequeñas salas de la capital se han situado en el punto de mira de melómanos y ávidos de la buena música, a pesar de que en los últimos años las redes sociales han aplacado la sed de nocturnidad y de amigos de los jóvenes, y las salas están pasando por momentos difíciles.

Superados todos los avatares posibles, ritmos nuevos, jazz, soul, funky o talentos nóveles se suben a los escenarios de estos rincones musicales que han ascendido a la categoría de locales míticos.

No puedes pasar por la capital sin conocerlos.

La más veterana de todas es la sala Sol, ubicada en la calle de los Jardines, 3, en plena Gran Vía. Abrió sus puertas en 1979 y se ha convertido en la abanderada de la música en directo. Fue una de las salas míticas de La Movida madrileña y ahora sigue conservando parte de esa popularidad gracias a una decoración tradicional de moquetas roja, luces tenues y la excelencia del cartel que se sube a su escenario de domingo a jueves. En las últimas décadas han pasado por este local lo mejor del panorama musical nacional, especialmente del pop y el rock, como Alaska y los Pegamoides o Radio Futura.

Sala Sol

 

Le sigue en veteranía la sala Clamores Jazz, en la calle Alburquerque, 14, entre los barrios de Chamberí y Malasaña, que abrió dos años después con una sonada apertura a la que acudió gente de la farándula e incluso el párroco de la iglesia de al lado, que bendijo las instalaciones. Los 20 primeros años estuvieron dedicados al jazz por completo, aunque ahora están abiertos a todos los estilos. En ella han tocado músicos de la talla de Pedro Iturralde, Chano Dominguez, Antonio Vega, Bill Evans, El Negro Horacio o Stanley Jordan.

Sala Clamores

 

En la Plaza del Angel, 10, en el barrio de Huertas, se encuentra desde 1982 el Café Central. La idea surgió de un grupo de amigos que alquilaron este espacio, antes dedicado a una tienda de espejos y marcos, con la idea de darle un espacio al jazz en la ciudad. Desde entonces apenas han parado. A sus espaldas cargan con más de 9.000 conciertos con una programación musical que abarca todos los días de la semana. Su aspecto es el de un antiguo café con unas cuantas mesas bajas en las que poder disfrutar tranquilamente de la música en vivo cerca del artista, aunque la afluencia de público, especialmente extranjero, hace que cada noche apenas puedas atravesar la puerta del local una vez comienza el espectáculo. Durante toda la semana toca el mismo grupo invitado para que puedan sentir toda la energía del café. Se le han considerado como uno de los mejores clubes de jazz europeos y uno de los mejores del mundo.

Café Central

 

Desde 1984 la sala Buho Real, en la calle Regueros, 5, ofrece uno de los mejores locales para disfrutar de la música pop de autor. Un local acogedor y cercano, que apenas cuenta con 50 metros cuadrados, de ambiente familiar y parroquia fiel que repite tras su primer acercamiento. El público es de lo más variopinto, desde pijos hasta modernillos alternativos, así como la decoración de su sala, repleta de búhos. Por su escenario han pasado algunos conocidos artistas antes de serlo, como Bebe, Tontxu o Pablo Alborán. También organizan actuaciones en directo todos los días de humor, o magia.

Sala buho Real

 

Un año después abría la sala Silikona en la Plaza del Encuentro 1, en la zona de Moratalaz. Pese a estar fuera del centro de la capital, la sala se consagró como un punto de encuentro de los amantes de la música en vivo gracias a una programación en la que cabía un poco de todo, desde Rock ´Roll, hasta el heavy o el rap. Por aquí han pasado grupos de renombre como Los Rodriguez, Luz Casal, Los Piratas o Amaral, pero también ofrecen la oportunidad de subirse al escenario a cientos de grupos noveles. De aspecto discotequero, con luces de neón e incluso una máquina de dardos y futbolín, Silikona aporta unos 300 conciertos al año a la ciudad, además de un destacado concurso Pop Rock para dar un impulso a las nuevas bandas. Esto, junto con unos precios anti-crisis y conciertos organizados para menores (sin alcohol), ha convertido la sala en una de las más concurridas de la ciudad.

Sala Silikona

 

La sala Siroco, en la calle San Dimas 3, abrió sus puertas en 1989 y tras 22 años en activo han decidido renovarse. Han dejado de lado la estética de pub londinense para rendirse ante las nuevas vanguardias. Nuevas instalaciones, nueva decoración con un espacio en la parte de arriba llamado Siroco Lounge, donde se sirven cócteles y hay pequeños conciertos acústicos, aunque la parte de abajo sigue manteniendo su sala de conciertos, aunque renovada. Nacida de la que fue la primera discoteca de lesbianas de Madrid y un club de transformistas, decidieron darle un toque más cultural al asunto aportando conciertos de pop-rock a la capital.

Sala Siroco

 

Quizás una de las salas más conocidas es la Moby Dick, en la Avenida de Brasil 5, aunque “tan solo” lleve abierta desde 1992. Este año celebran su 20 aniversario dedicados a los conciertos de pop-rock. Su decoración en forma de barco de madera con toques marineros y guitarras eléctricas colgadas de las paredes aporta un toque diferente a las clásicas salas de conciertos. A pesar de que su programación musical está dedicada a apoyar a futuras promesas, en ella han tocado grupos como los Toreros Muertos o se ha subido a su escenario a cantar un par de rancheras la desaparecida Chavela Vargas.

Sala Moby Dick

 

Desde 2001 Gruta 77, en la calle Cuclillo 6,  organiza conciertos de rock and roll para minorías fieles, ya sea ska de Jamaica o rock de los 50. Faceta underground que se mantiene a diario a precios asequibles. The Hives, Crazy Caravan & The Rhythm Rockers, Brighton 64 o Slim Jim Phanton se encuentran entre los grupos que han tocado aquí, además de grupos locales estupendos y apenas conocidos.

Gruta 77

 

Y, para no alargar demasiado la cosa dejo otros imprescindibles de la música en directo como La Riviera, o la Caracol, para otro artículo. No vaya a ser que me empecéis a odiar…

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