Madrid

patricia-fernandez Por Patricia Fernandez

18 de septiembre de 2012

Shhhh… ¿Vamos a un Speakeasie?

Shhhh… ¿Vamos a un Speakeasie?

Santo y seña. Vamos a conocer algunos de los bares y restaurantes clandestinos de la ciudad.

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Allá por los años 20, durante la prohibición del alcohol de Estados Unidos, los locales clandestinos abrían sus puertas a todos aquellos que quisieran disfrutar de un trago a escondidas. El alcohol corría por las gargantas de los clientes al igual que proliferaban las mafias. El término acuñado para estos locales era el de “Speakeasy”, una nomenclatura que seguramente provenga de la necesidad de hablar bajito para que no ser pillados por las autoridades competentes.

No estamos en aquellos años de prohibiciones (de momento), pero los Speakeasies han proliferado igualmente por el centro capitalino, esta vez con una acepción mucho más ingenua: la de tener un poco más de intimidad y la de descubrir un sitio escondido. Una especie de club semiprivado que pocos conocen y que nos descubre la magia de lo insólito y lo aparentemente clandestino.

Son locales que no parecen lo que son, bares escondidos tras tiendas de decoración, restaurantes que abren bajo una consigna, funciones de teatro en exclusiva que se organizan en pisos…

 

Te desvelamos algunos de los secretos escondidos que guarda la ciudad de Madrid.

 

Bajo el conocido restaurante La Musa La Latina, en la Costanilla de San Andrés, 12, se encuentra una pequeña puerta que pasa desapercibida entre las paredes de ladrillo del sótano. Allí descubrimos el Junky Club. Comenzó como un local clandestino: una puerta cerrada al que solo se accedía tras pronunciar la contraseña. Sin embargo, su popularidad le ha llevado a dejar de lado la exclusividad y abrirse al público, aunque sigue siendo igual de interesante. Aún así, para poder entrar necesitas pedir cita previa en el teléfono 671 54 18 22. Rodeado por paredes de ladrillo visto bajo una cúpula, su decoración rezuma estilo Kitsch, ambiente modernillo y música sofisticada. En su menú descubrimos algunas tendencias divertidas como los mejillones con kikos o una especia de pic-nic de ensalada, tortilla y pollo servidos en tartaletas de aluminio.

Junk Club

 

Uno de los lugares más enigmáticos de Madrid es Umami. Un local que cambia cada día de ubicación. La historia comenzó con un blog de recetas españolas y asiáticas en la web www.unami-madrid.com, pero todo se fue complicando y al final su autor decidió organizar una especie de cenas secretas. Él convoca una fecha y quien quiera ir debe apuntarse vía e-mail. De entre todos, se eligen seis personas para citarse en un lugar de la ciudad que no es desvelado hasta un par de días antes. No hay un menú fijo, pero consta de siete y ocho platos de fusión asiática y una larga conversación con tus desconocidos compañeros de mesa.

Umami

 

También con aspiraciones asiáticas encontramos Asiana, en la Travesía de San Mateo, 4. Es uno de los restaurantes japo-peruanos mejores de Madrid, pero solo atienden a 20 privilegiados por sesión. La cita se da en una tienda antigüedades de artesanía asiática entre budas de marfil y lámparas de papel. De la cocina se encarga Jaime Renedo, que incluye un menú de temporada que consta de 16 platos de lo más imaginativos, y si no probar el ceviche de vieira con leche de tigre o el mashmallow de yuzu y fresa. Raro, raro.

Asiana

 

Para tomar una copa podemos acudir a la Plaza del Humilladero, 6, y visitar la tienda de muebles Vaová. Entre las mesas de madera exóticas, sofás de pelo de potro, alfombras de cebra, palmeras y demás utensilios de decoración africanos se esconde un lounge chill out nocturno. Luces tenues y unos estupendos mojitos hasta la una y media de la noche. Llama al timbre y espera que te abran…

No muy lejos, en la Corredera Baja de San Pablo, otra tienda de interiorismo ocupa uno de los speakeasies más populares del barrio. Se trata de Kikekeller. Para entrar tienes que llamar aunque no sonará el timbre sino que se encenderá una luz. Ambiente cool entre mueble industrial y retro, como el estupendo sofá chester sacado el Elíseo de París, y música poco convencional donde se sirven una amplia variedad de cervezas de importación y destilados Premium. Hay que ir pronto porque ya se ha convertido en un secreto a voces.

Kikekeller

 

Enigmatium pone un punto diferente a las cenas. A través de su página web www.enigmatium.com puedes hacer la reserva, aunque no conocerás la dirección hasta que recibas el e-mail de confirmación con la clave para entrar. Su cocina tiene toques afrancesados y entre su carta encontraremos algunos platos como el lingote de pudding de cabracho o el nido de boletus, aunque eso es lo de menos, sus espectáculos de magia y demás entretenimientos son el centro de atención de la noche. Resulta perfecto para celebrar despedidas de cualquier tipo.

Enigmatium

 

Aunque aquí no necesitas clave alguna para entrar, La Casa de la Portera es un lugar tan secreto que merece estar en nuestra lista. Se trata de una especie de microteatro ubicado en la antigua casa de una portera en la calle Abades, 24. La portera hace tiempo que se mudó de piso, y en su lugar ahora encontramos un ambiente de los más kitsch con sirenas transexuales o la duquesa de Alba tomando un coctel formando parte de la decoración de una pequeña sala de teatro casera en la que apenas caben 20 espectadores. Para poder acudir hay que hacer reserva previa en el teléfono 649 39 75 71. De momento hay lista de espera.

La casa de la portera

 

Por último, descubrimos un local secreto que da miedo. Ubicado también un piso de la Plaza de Chueca, La pensión maldita, es una antigua pensión abandonada reconvertida en una sala de teatro de terror e interactivo. Una sesión de espiritismo y un crimen por desvelar apto solo para los que no padezcan del corazón. Para reservar deberás llamar al 630 33 81 74.

 

La pensión maldita

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